Las nubes grises que se cernían ayer se transformaron en un cielo brillante, tan brillante como la cara de Edrick, que pronto se convertiría en padre, todavía quedaba mucho tiempo, pero se sentía tan feliz.
"Pensé que ya no ibas a ir a la oficina", bromeó Rafael cuando Edrick entró a su oficina para llevarle el informe de la empresa.
"Tenía pensado quedarme en casa, pero tengo que trabajar duro, señor", respondió con una sonrisa radiante.
Rafael entrecerró los ojos mirando a Edrick, hacía solo