227.
Mariano dio un paso al frente, colocándose apenas delante de Matilda.
No para cubrirla.
Para marcar posición.
“No te equivoques de lugar”, continuó, con una calma firme, "ni de persona.”
Pausa.
“Y mucho menos de nivel.”
Susana soltó una risa breve, incrédula.
“¿Nivel? Vamos, Mariano… estamos hablando de una asistente con iniciativa, no de una socia.”
El silencio se tensó.
Muchos de los presentes sabían quién era Matilda.
No porque Mariano la haya introducido, sino porque desde el inicio vieron