218.
“Es porque no quiero hablar.
No hay nada que hablar.
¿Acaso es tan difícil entender eso?”
Miguel se congela un instante.
“¿Por qué no quieres hablar?” Lo dice, ahora su tono de voz más suave.
“¿Hablar de qué?
¿De cómo, según tú, te arrepientes de todo?
¿De cómo todo eso no debió haber pasado?
¿De cómo, ni la amistad que tenías te pudo detener a ser honesto?”
Miguel baja la mirada, diga lo que diga, Matilda sigue molesta.
“¿Nada que decir?
¿Ya terminaste con tu teatrito?”
Matilda se voltea para