128.
Matilda se queda en un área del lobby que no es muy transitada, toma asiento en un banco, respira hondo y le dice, “Gus, encontrarme con Miguel va a ser inevitable. Pero, entre él y yo, ya no hay nada que hablar. Después de lo que pasó, es más complicado… Si él insiste, tampoco quiero proceder con una orden de restricción. Lo mejor es que… no me busque.
Desde ese día nos convertimos en dos desconocidos.
Si por algo nos cruzamos caminos, que no se moleste en hablarme o buscarme.
Lo que fue, ya q