Mundo de ficçãoIniciar sessãoSí. Estaba seguro que había sido eso, porque era la explicación más coherente que mi cerebro podía procesar. El cañonazo que me había dado el imbécil de Daniel con el balón, era el responsable para que ahora yo estuviese escuchando mal.
Estiré mis piernas y crucé mis dedos detrás de mi cabeza. Frankie continuaba observándome fijamente, sin decir una sola palabra.
Fruncí el ceño y volví a enderezarme. Entonces... ¿Sí había escuchado bien?
¿Dijo Londres?
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