Mundo ficciónIniciar sesiónLos cálidos rayos de sol del atardecer se estrellaban contra mi rostro, ocasionando con ello que cerrara los ojos ante la molestia que estos le provocaban a mi visión. Gael se echó a reír, llevando una mano hasta mi cabello para acariciarlo.
Sonreí, soltando lentamente la respiración. Mantenía mi cabeza en sus piernas, y mis dedos entrelazados sobre mi abdomen, el agua se oía correr suavemente entre los postes que sostenían el viejo muelle en el que estábamos sentado







