Mundo ficciónIniciar sesiónContinué sosteniendo el móvil cerca de mis ojos. Aaron. ¿Quién demonios es Aaron y por qué se dirigió a ella de esa manera?
—¿Te ha comido la lengua el gato, Fanny? —agregó riendo.
Sentía mi sangre hervir en ese momento, apreté el volante con mi otra mano con tanta fuerza, que mis nudillos dolían y comenzaban a ponerse blancos. Miré a Frankie, quien seguía profundamente dormida. Acerqué el celular a mi oído nuevamente y suspiré.







