Las chicas habían cuadrado la primera de las citas a las ocho de la mañana y estaban en la portería del edificio faltando quince minutos para la hora. Estaban muy emocionadas, porque la zona les había gustado, el edificio era muy bonito y solo estaban a treinta minutos del trabajo de Valeria.
—Espero que el apartamento sea igual a como se ve en las fotografías —dijo Valeria—. Si es así, creo que será muy difícil que nos decidamos por otro, ¿no te parece?
A Sofía le daba igual cuál fuera el a