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Después de calentar los almuerzos, Andrea y Valeria se sentaron a la mesa con Jaime, que seguía extrañado por la inusual invitación y forma en que su amiga lo había llevado hasta el lugar que ahora ocupaba. No tardó en comprender el motivo de su estadía.
—¿Hace cuánto estás con Franco? —preguntó Andrea luego de pedir a la mesera un jugo.
—Eehh, unos… cuatro, o casi cinco meses —respondió Valeria al tiempo que destapaba su bol de almuerzo—. La verdad es que la fecha es algo imprecisa, porq