Mundo ficciónIniciar sesiónAparco el coche en la entrada. Estaba en las putas nubes. Jules era...Dios, solo podía seguir pensando en su cuerpo, sus besos...no ns habiamos acostado, hicimos un acuerdo tácito, no era el momento, pero maldito sea si no quiero que lo sea. Es malditamente genial, pero aún así nos quedamos el uno junto al otro, besandonos y acariciandonos, hasta que se hizo demasiado tarde y tenía que regresar a casa.
Son más de las diez cuando aparco el coche







