as nubes comenzaban a aclararse bajo el amanecer de un nuevo día. Aquel avión privado estaba ya sobre España a poco de aterrizar, o, al menos, eso creía Adara. El momento más difícil parecía haber finalmente pasado.
Héctor miraba su ex esposa intentando dormir, sin embargo, la pobre mujer no lo había conseguido; su corto sueño siempre terminaba abruptamente, como si estuviese teniendo mil pesadillas que le impedían descansar adecuadamente. Era mas que evidente que todo aquello era producto del