—Me alegra que nuestra querida Omara al fin siente cabeza, le aseguro señor Sebastián que nuestra pequeña será una buena esposa —
Omara miraba a sus padres charlando con su prácticamente secuestrador. Se había visto forzada a decir que se casaría con aquel hombre que les había dado la vuelta a sus planes en cuanto pisaron España.
—Se que así será, su hija es la mujer mas hermosa que yo jamás haya visto, sé que será mi esposa perfecta, y no deben de preocuparse, yo se lo daré todo — aseguraba Se