Cap. 46: Amor desenfrenado.
Juliana se levantó rápidamente, retrocediendo unos pasos.
—Bruno, no puedes obligarme a esto. No voy a estar contigo solo porque tú lo exijas —mencionó con voz firme pero temblorosa—. Además, no me siento bien, por eso no bajé a cenar.
Bruno, enfurecido por la resistencia de Juliana, avanzó hacia ella y la tomó del brazo con fuerza.
—¡Basta de excusas! Esta noche serás mía, te guste o no —gritó, su rostro estaba lleno de rabia.
Juliana trató de liberarse, pero Bruno la sujetaba con fuerza.
—¡