POV MIA
Cuando Sebastiano salió del baño, ya vestido con una camisa negra perfectamente ajustada y un pantalón oscuro, sentí un pequeño nudo en el estómago. Era intimidante lo impecable que lucía, con ese aire de autoridad que parecía envolverlo como una segunda piel.
—¿Estás lista? —preguntó, sus ojos evaluándome de arriba abajo.
Me levanté de la cama y me dirigí al armario, donde ya habían colgado varios vestidos elegantes. Sabía que esta cena no era un evento cualquiera. Tenía que estar a la