Capítulo 107 ¡Podrías… dejarla ir!
Sebastiano se paralizó, asimilando las palabras de Andrea. La rabia y el dolor que ella sentía se reflejaban en su rostro, pero también había una oscuridad que lo asustaba.
— ¿Qué has hecho, Andrea? —preguntó, su voz apenas un susurro.
Él sintió que el aire se le escapaba. La incredulidad se apoderó de su cuerpo, como un peso en su pecho que le dificultaba respirar.
— ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? —le dijo temblando de angustia—. ¿Cómo puedes pensar