Mundo ficciónIniciar sesión—No, sinceramente no me siento cómoda recibiendo cosas tan caras de desconocidos, siento que terminaré pagándoselos al doble, no me gusta deberle nada a nadie— tomo una camisa de seda color rojo borgoña y la siento suave y tersa en mi mano.
—Creo que a estas alturas ya no soy un desconocido— escucho como se levanta de la cama, le cuesta trabajo, está adolorido, camina hasta recargarse en el marco de la puerta mientras me quito







