Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer tiene un vestido de manta blanco que le llega hasta los tobillos y cubre sus brazos hasta las muñecas. Sus ojos se llenan de brillo y sonríe antes de acercarse a mí, respira profundamente y contiene el aliento.
—¡Mami! —grita Misha y brinca de la encimera aun con su galleta en las manos, corre hacia mí y me ofrece un poco—. ¿Quieres?
—Misha, te dije que te tenías que quedar en la misma habitación que yo, que me dijeras si alguien quería entrar. ¿Por qué no me hiciste







