57- Los celos.
—¡Te hice una pregunta!
Ella la miraba atónita sin responder,Mikaela le arrebató a la niña.
Claudia sintió su cabeza dar vueltas y cayó de rodillas,mientras un ataque de llanto le invadió.
—¡Lo siento!,yo sólo quise calmar el apetito de la niña.
La desalmada mujer no podía dar crédito a esa palabras y muy enojada estalló de ira.
—¡Eres una maldita demente!,Te prohíbo que te acerques a mi hija.
—Ya te dije que lo siento,además no cometí ningún crímen para que me trates de ese modo.
—Tú perdiste