Las manos de Roksana estaban sudorosas y su corazón latía con fuerza, se estaba anticipando a lo que se avecinaba, sin tener claridad de lo que podría tratarse; si llegaba a ser algo relacionado con su padre, no llegaría a sorprenderle del todo, debido a que ese hombre no conocía los límites.
La puerta se abrió revelando a un par de hombres armados, sus ojos recorrieron la habitación hasta que estos se posaron sobre Roksana. Eran personas desconocidas para ella; sin embargo, no podía hacer nada