—Si me disculpan, los dejaré para que conversen de manera tranquila— dije apresurándome a salir de la habitación, posiblemente se tratara de un asunto ajeno a mí, un asunto familiar. —Señor, me avisa por favor cuando podamos hacer nuestra caminata matutina.
El día anterior había logrado ver cómo algunos submarinos estaban entre mi amada Rusia y el extremo de Alaska, debía informarles a mis superiores lo que estaba sucediendo, así que esa misma noche me dediqué a hacer una copia exacta del mapa.