Capítulo 68. ¡Un as perfecto!
Mientras estaba en el castillo, Benjamín se alegraba con la nueva información recibida, a pesar de haber tenido mala suerte en las apuestas. La llamada con aquella noticia le hizo olvidar todas sus pérdidas.
—¡Finalmente, hermanito! Ahora tengo cómo destruirte, y se lo daré a quien realmente pueda hacerlo. Mientras tanto, continuaré con mi engaño. Voy a seguir con mi papel de hermano mayor que se preocupa por el bienestar de la familia.
Cansada de estar encerrada, Aurora se alistaba para salir.