Capítulo 38. Hermano cínico.
—¿Quién ha sido, querido mío? —inquirió Aurora, con cejas alzadas y tono aterciopelado, tratando de sonar muy seductora mientras acariciaba el brazo de Maxwell con una mano.
«Latina, jaque mate. Un peón nunca podrá contra una reina», celebró internamente, muy segura de que había destruido a Valentina de un solo movimiento.
—Prefiero no decirlo — le contestó Maxwell, mientras ella lo seguía por el pasillo con el semblante transformado por la impotencia.
—¿Supongo que se trata de la latina?
—