Capítulo 101. Odio bien correspondido.
Benjamín se encontraba sentado en el salón de descanso, frente a la chimenea que desprendía un calor acogedor, mientras Amalia, junto a él, se acurrucaba a su costado.
—Querido, sabes que te amo, ¿cierto?— expresó Amalia, aún con el temor de que Benjamín accediera a la solicitud de Maxwell de divorciarse de ella.
Pero él, en vez de responderle, con un gesto indiferente, le entregó un documento.
Amalia lo tomó con manos temblorosas y, al leerlo, sus ojos se agrandaron con sorpresa y disgusto.
—N