Sin que Hera del futuro lo imaginara de esa manera exacta, existía ahora un enorme dilema de lo que se estaba presentado ante ella. ¿Cómo era posible tal situación con Helel? Debido a, ¡que ni la misma Diosa Hera! No daba crédito lo que sus oídos estaban escuchando y que solo el verdadero Helel de ese tiempo podría pronunciar.
Luego que Helel observara la incertidumbre de Hera, sin temor alguno le susurró deleitándose ante su mirada. —¿Quién más podría ser mi Diosa? Solamente tu fiel sirviente