La declaración del Dios Hariel, estaba causando serias impresiones en Helel y la absoluta vergüenza de parte de Ishmalkahama. En ese instante las miradas entre los presentes se dispersaron y se convirtió incomodo el instante entre los Dioses.
Ishmalkahama interrumpió y pronuncio de inmediato. —No te permito que continúes hablando de esa manera, no tienes la autoridad ni el poder para revelar esos secretos.
Hariel con orgullo e interponiendo su gracia preguntó. —Entonces, ¿Por qué no me expulsas