Y en esa noche lluviosa recordé mi pasado, todo el dolor que sufrí con mi familia.
Les contare un poco:
Todo comenzó cuando mis padres murieron.
—Sera mejor que te llevé a casa —Escuché a decir a Diego mientras me abrazaba.
Asentí en su pecho.
—Vamos.
Cuando estuvimos fuera de las instalaciones del aeropuerto, vi a Paulina recostada sobre su camioneta, cuando se dio cuenta de nuestra presencia camino con prisa mirando a todos lados en busca de su hijo. Sin saber que decir, negué con la cabeza y