— Santiago no es lo que estás pensando, no malinterpretes las cosas. — Intenté calmarlo. —.
— ¿Me estás pidiendo que no malinterprete? Estás sola en la casa con él ¿Qué esperás que me imagine? Que no pasa nada y ya, ¿Qué están conversando como dos buenas amigas?.
— No cometas el mismo error que yo. Escúchame.
Comenzaba a llover más fuerte, nuestras ropas estaban empapadas.
— Estoy muy enfadado, la rabia no me está dejando pensar, siento necesidad de partirle la cara a ese m*****o —Apretó l