Su mordaz pregunta siguió a un largo silencio. El sheikh tenía la cabeza inclinada hacia un lado, su rostro desprovisto de cualquier emoción antes de que una sonrisa cruel llegara a levantar sus pómulos altos.
-No obtengo ningún placer de ello, señorita Gray, respondió finalmente; Siempre he sido así, tómalo o déjalo.
¿Tenía elección? Pensó mientras le servía una taza de té.
- Continuemos nuestra conversación si no te importa, agregó, deslizando cuidadosamente su mano hacia la taza.
- Aparte de