Zhayar había terminado su reunión esa mañana con el único propósito de reunirse con Liya en su suite. Feliz y lleno del nuevo destino que la vida le deparaba, se detuvo un momento en el pasillo para contemplar su retrato. La expresión dura, implacable, los rasgos perfectos, el hombre del retrato parecía pertenecer al pasado... un pasado que definitivamente había olvidado. Ya no sentía odio por su padre, sino compasión. Gracias a él Zhayar había sabido encontrar su camino totalmente diferente al