En cuanto Sara puso un pie en la mansión Crown, lo que había ignorado regresó, como un viento suave que se llevó su seguridad al punto de pasar saliva, creyendo que alguien saldría a gritarle en la cara el porqué de su regreso.
__ No pienses cosas que no son, Sara. - dijo Leonardo pidiendo que las cosas que su esposa fueran puestas en su dormitorio, como siempre. - Que tus temores no se adueñen de tí.
__ Lo sé, es solo que...
__ ¡Que bueno que llegaron! - salió Luisa con una sonrisa enorme por