CAPÍTULO 70. CON LA MISMA TIJERA
Myrtos, Kefalonia, Grecia.
Dos días después.
—¡Jack! —don Matías pronunció lleno de sorpresa. —¿Por qué no nos dijiste que vendrías? —cuestionó, saliendo de la cocina para acercarse a su hijo y abrazarlo, resonando sus pisadas sobre las baldosas color barro.
—Si lo hiciera, ya no sería sorpresa —respondió Jack sonriente, disfrutando del fresco aire que ingresaba por los grandes ventanales de la casa.
—Tu mamá salió a hacer unas compras con tus hermanos, seguramente van a tardarse.
—¿Cuántos dí