CAPÍTULO 46. NO QUIERO PERDERLO
Jack separó los labios en una gran O al escuchar su pregunta, presionó los puños con fuerza al ver su reacción.
—Espérame en mi oficina —indicó a la chica y acompañó a Amber hasta su auto.
—Me siento mal por esa joven, quizás puedo colocarla con alguno de los compañeros del colegio de Matías, es cuestión de preguntar si alguien requiere una niñera.
—Yo me haré cargo. Gracias por tus buenas intenciones. —Davis sonrió con sinceridad.
—Nos vemos el sábado.
—Dime una cosa, ¿te gusta trabajar en la