—¡No! Estoy enferma vine a consultar.
Los ojos de Demetrius se volvieron recelosos, ella sintió la intensidad de su mirada.
—Pues te diré algo, no te creo, si mañana faltas a trabajar te voy a descontar el doble de un día de sueldo.
Ella le miró atónita de su crueldad.
—¡Haga lo que quiera! Ahora déjeme ir —dijo altiva
Él no la soltó aún, miró sus ojos y bajó la mirada, no pudo evitar tentarse con sus labios, ni siquiera supo en qué momento recordó cuando Finn le dijo que ella lo amó.
«¿Aú