Los ojos de Alana no podían dejar de mirar a Demian, él intentaba no verla, era imposible era su madre, por muchos años, sobre todo cuando su corazón no era tan duro y frío como ahora, él amó a su madre, y quería siempre verla, incluso si se trataba de un simple sueño, pero cuando la hermana Tessa le confesó que su madre lo abandonó al nacer solo por ser un bebé débil, todo el amor que sentía por ella se derrumbó, hasta transformarlo en un resentimiento que anidaba en su ser.
—Madre, decidimos