Desconectada.
Narra Andrés:
Me despierto antes de lo acostumbrado sin necesidad del despertador. En mi reloj veo que todavía no son las seis, pero ya el sueño se me ha espantado, a pesar de dar vueltas en la cama como un trompo. Cuando comienza a rayar el alba, me levanto finalmente y pongo la cafetera. Me siento como si un camión me hubiera pasado por encima, pero sé que es emocional. Lo de anoche aún sigue fresco en mi memoria y no creo que pueda ser capaz de encarar a Andrés, al menos no todavía.
A las s