—¿Andre?— preguntó una voz llamando desde el otro lado de la puerta.
—¿Sí?— Respondí sentándome en mi cama.
—Soy yo Bertha. ¿Puedo entrar?
—Sí, claro. Entra.
La puerta se abrió y ella entró sonriéndome.
—¿Has dormido bien?— Preguntó sonriendo sentándose en mi cama.
—Sí. Esta cama es muy cómoda y estaba muy cansada— Bostezo y estiré los brazos hacia arriba.
—Bueno ya son las nueve de la mañana y el Alfa te ha pedido que bajes a desayunar— dijo y yo asentí.
Me levanté de la cama y abriendo mi bol