Mundo ficciónIniciar sesiónSe acabó. Esta vez no hay marcha atrás. Tarde o temprano Julián olería la mentira, el momento llegó hace un par de días, en el supermercado. Me helaba la sangre, mientras un dejo de culpa, enojo y miedo escurrían mis ropas, labios y manos que con dos hombres se habían cruzado.
El corazón late como reprochándome algo. ¿Y cómo no? Si amar es un castigo para ese gelatinoso ente.







