Cuando el avión al fin despega desde Luxemburgo después de cuatro días en la ciudad, Sylvie siente unos nervios terribles de iniciar su vida así. Su padre le confirmó lo que sabía que pasaría: Ilhan firmó el divorcio.
No puede evitar llorar un poco por todo lo que deja atrás, por lo que perdió en el proceso de volverse libre e independiente de alguna manera, sin embargo la esperanza de encontrarse a sí misma, de curar su corazón y ser esa chica segura que le falta ser la animan a terminar aquel