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James.
Las palabras de Alison me han cortado por la mitad, dejando un gran vacío en mi pecho, porque si hoy tuviéramos intimidad, solamente sería porque quiere utilizar su cuerpo como moneda de canje a cambio de que su abuela esté bien.
No, yo la quiero mía, de la manera en que se ha entregado a mí tantas veces, haciendo que ambos sucumbamos al deseo que nos quema con flama ardiente.
Esa es la gata salvaje que quiero en mi cama en este momento, no a este pequeño intento de chantajista, que