Solo cuando lo vi pararse de la mesa, esperé unos segundos para imitarlo, caminé hacia las escaleras con la intención de ir a la habitación. Como no quería hacerlo enojar, decidí no hacer nada que le pareciera que voy en contra de sus decisiones, decidí no seguir alimentando su molestia.
—Te espero en el automóvil —Escucho que dice a mi espalda con voz seca—. Tus documentos están en el despacho sobe el escritorio —Agrega con un tono de voz totalmente distinto al que ha venido usando las veces a