Calista
Dejé caer mi espalda tras la puerta de mi habitación con una sonrisa tonta y mis dedos sobre mis labios. Mi pecho subía y bajaba con el pequeño momento lujurioso que acababa de vivir, cerré mis ojos para traer las imágenes a mi cabeza. «¿Hace cuanto no me sentía así?» Tan viva.
Los malestares desaparecieron, mi mente estaba relajada y mi cuerpo agradecido por el pequeño descanso. Me aparté de la puerta para desvestirme, deslicé mis pies hacia el baño para preparar la tina. Necesitaba c