Y eso me dio una idea.
Elegí a algunas lobas no apareadas que creía que podían guardar un secreto y que sabía que querían los beneficios sociales. Entonces, llegué a un acuerdo con ellas. Y antes de que me lo preguntes, tenía que tener más de una loba, porque si sólo había una, podría haber presión para que esa loba se convirtiera en la pareja elegida y yo no quería verme obligado a aparearme con una loba superficial a la que sólo le importara su posición social.
Además, había una razón por la