Lunes por la Mañana.
Llegando rápidamente a la oficina, Simon encontró a César allí. Estaba de pie frente al ventanal.
— Hola, ¿trajiste lo que te pedí? — preguntó Simon seriamente.
— Sí, ¿estás seguro de lo que harás con esto? —respondió César, dejando un pendrive sobre el escritorio.— Seguramente Robert te hará borrar toda evidencia.
—Es mi único boleto de salida y es el momento de usarlo, no de eliminarlo. Nadie me asegura que dejarán todo así.
— ¿Tan mal está el asunto? Pensé que nunca tendrías que usarlo.
— Sol