Capítulo 18
Los días pasaban, la manada parecía no acabar, Frank y los ancianos anunciaban esto como un triunfo.
Pero para Viviana las cosas eran diferentes, se había hundido en una profunda tristeza. Desde la visita de Michael, no había salido de su habitación ni siquiera para comer.
El miedo y la culpa la paralizaban. Acariciaba su vientre con una mezcla de amor y desesperación, sintiendo que cada latido dentro de ella marcaba la cuenta regresiva hacia su pérdida.
Imaginaba los escenarios,