Punto de vista de Gemmy
El silencio dentro del restaurante era denso y sofocante.
Eran pasadas las tres de la madrugada, y el ajetreo del día finalmente se había desvanecido.
Me encontraba completamente sola en el centro del comedor, observando el desorden que los clientes habían dejado.
Las mesas estaban desordenadas, los platos vacíos se apilaban con restos de comida, los vasos grasientos estaban manchados de huellas dactilares y las bandejas de plástico yacían desordenadas sobre los mostrado