Punto de vista de Gemmy
En cuanto salí del baño, con el vapor aún impregnado en mi piel, mis ojos volvieron a posarse en el vestido.
Era imposible no mirarlo.
El maniquí permanecía junto a los grandes ventanales, en silencio, con una elegancia casi viva bajo la suave luz dorada que se filtraba por las cortinas.
La tela roja parecía aún más irreal ahora que por la mañana. Caía suavemente desde la cintura hasta abajo como seda líquida, ciñéndose a cada curva antes de caer en delicados y lu