28 No se puede controlar.
Abigail deseaba permanecer de esa forma con su Alpha, entre los cálidos brazos del hombre, su alma no temblaba, su mente estaba tranquila y el corazón no le dolía, pero lamentablemente los gritos furiosos de Baltazar terminaron por romper su burbuja de felicidad y la calma que había en ella.
— ¿Y ahora que le sucede a ese brujo? — se quejó Risto, abrazando aun más fuerte a Aby, y hundiendo la nariz en su cuello, al parecer la loba no era la única que estaba en paz en aquella cama, Risto jamás s