Ella, ingresa, se para frente al escritorio mirándome fijamente.
—Hola, Rolan —sigo mirándola, con la mandíbula contraída, porque su presencia es lo último que me esperaba, menos me imaginaba.
¿A que había venido? Iba a preguntarle, pero decidió hablar.
—Sé que soy la última persona que quieres ver, pero se me hizo necesario aparecer ya que, te has metido con una de mis cuñadas…
—¿Y? —cuestiono— ¿Algún problema con eso?
—Sé que eres un gran hombre…
—Oh ¿Debo sentirme elogiado por ello! —la inte