Janeth rodo los ojos.
—No me apetece...
—¡Creo que deberías ser una Mamá Pato! —dijo Shyanne como si Janeth no hubiera hablado—. Podemos conseguir un vestido amarillo para ti, y un sombrero de plumas.
—No.
—Bueno, ya te paseas...
—No.
—Oh, vamos —Shyanne encontró un par de tacones que iban con el vestido rojo brillante que le habían prestado—. Piensa en ello.
Janeth puso los ojos en blanco.
—Diez minutos —afirmó—. Nos quedan diez minutos.
—Estarán preparándose para entrar a cenar para cuando lle