Quería disfrutar de está atención. Nunca alguien se había preocupado por mí al punto de querer ducharse conmigo, si no era tener sexo. Y era una sensación agradable. Extraña por no estar acostumbrada a ello, pero agradable de cierta forma.
¿El problema? El único problema era que no debía acostumbrarme a ello y mucho menos, permitir que sea Alessandro quien haga esto para mí, por primera vez.
No debía permitirlo, porque era como dejar que alguien pasajero, marcara en lo más profundo de mí y ello,